Carlos Melo

Yo llegué a esta hermosa casa llamada Asersentido, como muchos buscadores que inician un viaje, sin saber a ciencia cierta qué estamos buscando o por dónde iniciar. Hice caso a un llamado que sentí en mi corazón, ya que luego de algunos años de estar haciendo coaching había aprendido lo importante de no solo escuchar la voz, sino de hacerle caso a él también. Me inscribí al programa de profundización deseoso de poder “especializarme”, de encontrar la magia y pureza del coaching a través de “conocer” algunas distinciones. Lo que nunca me imaginé era que este camino tenía reservado para mí las más bellas sorpresas. Conocí y lo puedo afirmar, la excelencia en la técnica, el amor al dar feedback, la sorpresa del vacío, el contacto con la experiencia profunda de otro, la sintonía de muchas historias que al igual que la mía tenían aún partes por descubrir. Con mi supervisora fueron jornadas increíbles, mágicas y a la vez conmovedoras que me abrieron el alma a la posibilidad infinita de aprender y de saber que puedo. Me dispuse a colocarme en el frente de mi propio viaje, tomando a dos manos cada guía y poniendo el corazón en cada reflexión; me llegó el Coachee que debía llegarme, un espejo de mi propia existencia y a la que acompañé en su sanar, aprender e intentar. Mi trabajo de profundización me llevó a lugares impensados y a los cuales era necesario que llegara… Entendí, sané y restauré con el propósito infinito de servir a otros con la pasión, el fuego y amor que en Asersentido hicieron conmigo.

Que la sorpresa toque tu alma….